martes, marzo 14, 2017

Nuevo modelo educativo, una nueva manera de fallar

Por: Raúl Antonio Álvarez
 
Esta semana arrancó con el cambio en el Modelo Educativo del país, encabezado por el secretario de Educación Pública y el presidente de la República. Con el nuevo modelo implementado se pretende que se concluya la educación básica y media superior siendo bilingües, con conocimientos en español, matemáticas y como ciudadanos libres y felices.

El nuevo modelo estará en vigencia a partir del ciclo escolar que comienza en agosto de este año y tiene como ejes principales: las autonomías de las escuelas, la renovación de los planes de estudio, la profesionalización de los maestros y la inclusión y equidad lingüística, social y étnica.

Con el presupuesto que fue aprobado para el 2017, la Secretaría de Educación Pública fue una de las dependencias que tuvo uno de los recortes más altos, con una disminución porcentual de casi treinta y cinco por ciento con respecto al presupuesto del año pasado, lo que significó también un golpe a programas sociales, como PROSPERA.

El Nuevo Modelo Educativo contempla también alguno de estos programas sociales como el de Acércate a Tu Escuela.  El cual pretende dar algo cercano a los diez pesos diarios a los alumnos como ayuda para movilidad escolar. Este apoyo, que si bien podría ser bien intencionado, cae en lo risible, pues si un alumno tiene que tomar al menos dos transportes para llegar a su destino, la ayuda no acaba sirviendo para llegar a la escuela.

Uno de los aspectos más sonados desde hace tiempo es el de la evaluación a los docentes como parte de la reforma de la educación. La gran mayoría de los maestros se han rehusado a hacer tal evaluación, en parte por el servilismo del que se sostiene el actual sistema educativo podrido y que se pretende quitar de raíz, dejando a las mismas personas adentro. No obstante, algunos de los maestros parecen estar más enfocados en los ingresos que en la evaluación. Y es que con una hora de trabajo, los maestros ganan en promedio entre cincuenta y setenta pesos, lo que les obliga a tener que buscar, en la mayoría de las ocasiones, trabajo en dos o más lugares para salir con cierto alivio en la quincena.

Actualmente México es uno de los últimos lugares en materia de educación entre los países de la OCDE, pero no es que haya sido por el mal aprendizaje de los alumnos o la indisposición de los docentes a la hora de hacer su trabajo. Es producto de un sistema que se quedó en el pasado, obsoleto, podrido y que llega tarde a la modernidad. Intenta solucionar los problemas sin ver la verdadera raíz, ¿por qué tantos niños y niñas dejan la escuela para irse a trabajar, cómo evitar que pase y asegurar que puedan terminar su educación básica? ¿Qué hacer para hacer llegar educación de calidad a los miles de personas que están aisladas en comunidades de difícil acceso a lo largo y ancho del país? ¿Cómo hacer para que la pobreza de millones de personas no sea un obstáculo mayor para tener una educación de calidad que les dé las herramientas para salir adelante con los conocimientos básicos, al menos para leer y escribir?

La reforma educativa es el producto soñador de un grupo de políticos que diseñan a un país ideal con condiciones ideales para una educación de la que hoy estamos muy lejos. El plan que presentan, en definitiva, suena a un lugar que no es México, sin embargo, no parecen tener en consideración muchas de las condiciones que tiene el país para que el modelo tenga éxito. México carece de cimientos importantes para que la reforma pueda prosperar. En el plan no parece haber una resolución a la violencia que se vive dentro de los planteles educativos, a la pobreza, al difícil acceso y comunicaciones, a los niveles de deserción. El presupuesto cada vez es más bajo y los planteles de todos los niveles se ven afectados, desde aquellas de nivel básico hasta los institutos de investigación de las universidades.

Estamos en año de pre-elecciones para la silla grande del país y seguro que alguien quiere ganarse puntos con esta ambiciosa reforma o “recobrar la confianza de la gente”, como lo expresó el mismo Nuño. De la misma manera sucedió, a inicios del mandato de Pela Nieto, con el arresto de Elba Esther Gordillo, un acto que podría haberse ligado en primera instancia a esta reforma, pero que parece haber quedado muy lejos y haber sido sólo un caso aislado, con el cual la popularidad le duró poco tiempo.

Las metas que se tienen para este proyecto son muy altas, de conseguirse el país podría cambiar radicalmente, sin embargo, las condiciones sociales y económicas indican todo lo contrario. La secretaría encargada de esto recibe los mayores recortes año con año y las medidas tomadas por el ejecutivo federal no hacen sino seguir agudizando la crisis del país que, eventualmente, le hará tener que tomar medidas más drásticas y con ello tendrán que suspender programas; y la cadena sigue. En año de pre-elecciones cada movimiento que se haga contará el doble y todos los involucrados querrán ganarse unos cuantos votantes, ya sea para ellos o para su partido. Esperemos que este nuevo plan funcione, por el bien y el futuro de todos, que tanto lo necesitamos, aun cuando todos los pronósticos indiquen lo contrario y que a veces parece que ha sido creada para el inminente fracaso, manteniendo a las mismas personas en el mismo lugar. México necesita educación, porque sin educación no hay nada.


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