Cuando la violencia se apoderó de Aguascalientes ~ Metropolitano Aguascalientes

domingo, junio 11, 2017

Cuando la violencia se apoderó de Aguascalientes

Por: Lizeth López Velarde Ramírez

La primer semana de junio de este 2017 será sin duda, inolvidable para muchos, en especial para quienes nacimos aquí en Aguascalientes, para quienes no estamos acostumbrados este tipo de conflictos que polarizaron de forma radical al estado.

El conflicto de las normalistas de Cañada Honda terminó sacando lo peor de todos, y se vivieron días que para muchos quedarán grabados, que para otros incluso con cicatrices físicas.

El debate hoy, en las redes sociales, en los cafés, las esquinas, es ¿quiénes fueron los delincuentes?, ¿los normalistas?, ¿los policías? O ¿los ciudadanos que golpearon normalistas?.

Mi respuesta es la siguiente, y antes de darla y explicarla, quiero decir que este texto es sólo responsabilidad de quien lo escribe.

TODOS. Sí, en los tres “bandos” hubo delincuentes, en los tres bandos se cometieron delitos.

Los policías sí cometieron delitos.

No existe ninguna justificación para que un elemento de la policía golpee a un ciudadano, ninguna. Los golpes son un delito, podrán querer justificarlos, y muchos, tristemente, hasta los celebran, pero eso no es tema de interpretación, golpear a alguien es un delito. Incluso uno de los muchachos, estuvo a punto de perder un ojo.

Algunos policías municipales además de golpear a los estudiantes, los subieron a las patrullas y después los aventaron por la ciudad, jamás llegaron ni al C4 ni a la fiscalía.

Antes de este conflicto, el gobierno cerró sus puertas, en cada una de las manifestaciones de normalistas en el Centro de Aguascalientes, las puertas de Palacio de Gobierno se cerraron, dejando acrecentar el problema.

Los normalistas sí cometieron delitos.

Robar es un delito, algunos de los normalistas sí robaron camiones de refrescos, de barcel y bimbo. Algunos normalistas sí graffitearon infraestructura urbana y secuestraron camiones, además de ponchar llantas para bloquear vialidad. Algunos normalistas, sí golpearon policías.

Los movimientos sociales son necesarios para lograr una sociedad más justa, más democrática, pero los delitos, no se deben justificar, los delitos terminan manchando las causas sociales.

Además mostraron una total intolerancia a la crítica, acusaron de vendidos a todo aquel que osaba cuestionar sus prácticas o su movimiento.

Los ciudadanos sí cometieron delitos.

Algunos ciudadanos golpearon normalistas, y es entendible que si alguien entra de pronto a tu casa no lo vas a recibir con té y galletas, no le vas a preguntar “¿oiga usted es normalista o delincuente?”. Pero los golpes, sí son un delito.

Aún ya estando afuera de los domicilios, algunos vecinos de la colonia Constitución seguían golpeando a los jóvenes que ingresaron a esconderse por miedo a la policía, porque los elementos ya habían roto con enormes maderas los vidrios de los camiones. El miedo de los estudiantes, también es entendible, sólo es necesario ver cómo terminaron decenas de ellos, con terribles lesiones.

Los mensajes de odio de algunos hidrocálidos fueron sorprendentes, “que los echen en fosas clandestinas”, “que los desaparezcan”, “allá les faltan 43, aquí nos sobran 120, llévenselas”, “hay que ponerles en la madre”, eran comentarios que se repetían cientos de veces en las redes sociales, el pueblo pidiendo la sangre del propio pueblo. 

“Que se regresen a sus estados”, exigían hidrocálidos poseídos por el alma de Trump, los mismos hidrocálidos que se ofenden por el muro fronterizo. Así la tierra de la “Gente Buena”.

Y es así como algunos policías, algunos ciudadanos y algunos normalistas, sí cometieron delitos, sí fueron violentos. No todos, pero dentro de este conflicto no hubo bandos “buenos”. Y no escribo por escribir, hay videos de los delitos que cada una de las partes cometió.

“No caigan en maniqueísmos”, nos decía un profesor de nombre Juan Pablo Martínez en la universidad, y esa frase no la olvido. No caer en maniqueísmos es no calificar de "bueno" o "malo", porque en la vida no hay buenos o malos, la vida no es una película, hay acciones correctas e incorrectas, hay circunstancias y contextos de cada una de las partes.

El conflicto terminó, pero las tres partes tienen mucho qué reflexionar, sociedad, gobierno y normalistas, tienen mucho que aprender de todo lo que pasó, y dejarnos de ver entre sí, como enemigos.

Y al final, creo, desde mi particular punto de vista, que todo este conflicto demostró que hay una palabra que debemos tener más presente tanto en nuestras acciones, como en nuestras palabras, TOLERANCIA.


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