martes, julio 03, 2018

Maritza Duarte y su MARTES DE SABOR: Comencemos por el principio

Érase una vez un buen plato de comida y mucha hambre.

Nah.

Muchas personas creemos que comer es algo dado por la naturaleza, como si preparar nuestra comida fuera igual ahora que hace 100 o 500 años. La comida y la cocina como experiencia, son procesos sociales que están insertos en la historia y nos hablan del contexto cultural que atravesamos.

Qué comemos, cómo y dónde lo preparamos, con quiénes lo compartimos y en cuáles condiciones lo hacemos, no es fortuito. Es el resultado de complejos procesos económicos, sociales, culturales, históricos… porque la comida también habla de quiénes somos y de quiénes hemos sido.

Dice Massimo Montanari en su libro “La comida como cultura” (2004) que la comida es cultura cuando se consume, porque las personas, aun pudiendo comer de todo, en realidad no comemos de todo, hacemos elecciones a partir de criterios que se ligan al aspecto económico, a la dimensión nutritiva de los alimentos, y a los valores que les asignamos a éstos. Es decir, la comida es parte de nuestra identidad humana y a través del acto mismo de comer, comunicamos esa identidad.

¿Cuántas veces nos ha pasado que estando de viaje, luego de la euforia turística, comenzamos a extrañar las salsas picantes y los frijoles refritos? ¿Cuántas veces, probamos la sopa de fideo en fonditas y casas de amigos, para llegar a casa de mamá y decirle “ninguna sopa sabe como la tuya”? ¡Y es verdad! sucede, sí, porque la comida lleva impreso también un recuerdo, una experiencia. Porque no sólo es la sopa de fideo calientita en la mesa, es el recuerdo de la mamá preparando la comida que nos recibe al llegar de la escuela, es el olor a hogar, las risas durante la sobremesa.

Los terapeutas y los nutriólogos constantemente nos recuerdan que la comida no es amor… pero ¡ah! Cómo se le parece.

Volvamos al inicio: Érase una vez un plato de comida y un montón de historias sazonadas en él. Érase un plato de arroz rojo, la salsita de molcajete, capaz de descongestionar cualquier gripe, la jarra de agua fresca y la costillita en salsa verde que resucita muertos.

En fin, que sea este espacio de los martes, el pretexto para coincidir aquí y hablar de las delicias de la vida, para hablar del sabor y lo que construimos a su alrededor. Buen provecho.

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