miércoles, diciembre 05, 2018

La recomendación de la semana en Netflix: The Bodyguard. Una fiesta de intrigas y adrenalina



Por Elvia Acosta


Había leído por ahí que era buena. Y de tantas veces que lo leí me dije: Ok. Veamos cuál es el alboroto.

Y mira, sí.

Es de esas series que no sabes qué va a pasar. Esas en que quieres saber qué, cuándo, cómo y por qué. Que te hace parar la transmisión para armar una tras otra, tras otra, tras otra teoría conspirativa. No hay capítulo de relleno, es concisa, solo seis capítulos de una hora. Eso se agradece.

Hay intriga y tensión, el manejo de cámara y la música te llevan a acompañar paso a paso al protagonista. Los argumentos que esgrimen los personajes para sustentar sus posiciones son plausibles.

¿Una serie política? ¿De acción?

Alguien que me calme los nervios, quiero saber y a la vez no. Otro capítulo más. Una pausa, es decir, me repito, él es el protagonista, agarro fuerzas y sigo.

La historia gira en torno al Sargento David Budd, veterano de la guerra de Afganistán con Síndrome de Estrés Postraumático que se niega a ir a terapia, miembro de la policía en la división de seguridad personal, un guardaespaldas.

La coprotagonista es la Ministra del Interior, Julia Montague, con una carrera política en vertiginoso ascenso, en el momento justo en el que debe medir y tomar decisiones que le permitan consolidarse como opción ideal al máximo puesto en la política británica.


Es interesante el contraste entre estos personajes y a la vez del ambiente con ellos. Tenemos un estoico guardaespaldas y una activa política, pero también momentos que nos muestran que son humanos, la fragilidad que puede existir tras los roles que rutinariamente desempeñan.

Los demás personajes también son geniales, especialmente para hacernos dudar, para que estemos en constante paranoia, son el complemento perfecto para la habilidosa protagonista.

El tema, muy vigente, más allá del riesgo a ataques terroristas, está en el debate para definir el punto exacto dónde dibujar la línea que limita al Estado para inmiscuirse en la vida privada de sus habitantes. Línea borrosa y vulnerable cuando el miedo se apodera de la sociedad y caldo de cultivo para políticos que intentan pescar en rio revuelto.

La serie está escrita y dirigida con el fin de que al único que decidamos apoyar a ciegas, sea David, vamos con él hasta el final, aun cuando al avanzar, dudemos de cómo terminará, porque –pausa de nuevo- él es el protagonista ¿no?

Reacciones: