jueves, junio 04, 2020

“Mandiles”, el lugar que durante 36 años fue el refugio de la comunidad gay en Aguascalientes

Por: Lizeth López Velarde Ramírez

“Mandiles” fue por muchos años el único establecimiento que permitía libremente el acceso a homosexuales, fue durante muchos años el único refugio de la comunidad gay.

Fue en 1972 cuando este lugar abrió sus puertas ante la falta de espacios para la comunidad gay en la entidad.

Julián Elizalde, fundador de Colectivo Ser Gay, quien por muchos años trabajó en este lugar, recuerda que inició siendo un restaurante bar, ya que fueron años para lograr la licencia como discoteca, luego cuando obtuvieron el permiso, tenían prohibido por parte de las autoridades y sin que esto estuviera en ninguna ley, el que bailaran juntas personas del mismo sexo.

En entrevista para Metropolitano, Elizalde relató que “el dueño era Carlos Gerardo Esparza Aguilar, la gente homosexual era bienvenida, y la gente heterosexual que acudía no lo veía mal. Así nace “Mandiles”, y en el 90 empiezan a buscar que fuera discoteca, y fue un problemón para que nos diera el permiso, para que fuera discoteca, tardaron como 4 años. Decían que no podían dar ese permiso especial, yo le decía a mi jefe que no se necesitaba ningún permiso especial, que era una licencia y ya. Se habló con el presidente municipal de ese entonces, se hizo una investigación en Guadalajara, y ya les dijeron que no se necesitaba un permiso especial, que era discoteca y ya, y así le dieron el permiso pero con esta situación, de que no bailaran, porque decían que era inmoral”.

Recordó que durante 10 años tenían prohibido bailar personas del mismo sexo, y fue hasta 1998, tras pleitos de demostrar que la ley no lo prohibía, que las autoridades municipales de Aguascalientes dejaron de hostigarlos con eso.

“Hubo una ocasión en la que llegó el de reglamentos, Carlos Raygoza, con policías, estábamos divirtiéndonos, y llegó con policías y demás a meterse, y todo mundo huyó, nos quedamos tres nada más, les decíamos “sí soy puto y qué”, había muchas trifulcas porque llegaba la policía a amedrentarnos, a extorsionarnos”.

“Mandiles fue un refugio para nosotros, porque la gente iba y estábamos rumiando nuestras penas, divirtiéndonos, esa resistencia de reírnos de la desgracia, porque si eran cosas bien gachas las que vivíamos, era un refugio y lo maravillosos de ese lugar es que llegaba todo mundo, de todas las clases sociales”, señaló Julián Elizalde.

Fue en el 2008 cuando este establecimiento que por décadas fue el único bar gay de Aguascalientes, cerró sus puertas, dos años después, el propietario, Carlos Gerardo Esparza falleció.

A 12 años de su cierre, “Mandiles” aún está en el recuerdo de la comunidad gay en Aguascalientes, de esa comunidad que fue la que luchó con uñas y dientes para que hoy se respeten sus derechos, que aguantó redadas, humillaciones y terribles tratos por parte de personal de reglamentos y policías, que sufrió violaciones y extorsiones de las autoridades. Este local ubicado en la esquina de la Avenida López Mateos y calle Chabacano, encierra miles de historias, de encuentros y desencuentros, de luchas e injusticias, pero también de triunfos, es sin lugar a dudas, un ícono de la comunidad gay que empezó a alzar la voz.



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